MARTES 2 DE DICIEMBRE  21 HORAS  CASA DE CULTURA

EXPOSICIÓN ESPEJITO…QUIÉN ES LA MÁS BELLA? 

La exposición Espejito… ¿Quién es la más bella?,es un proyecto curatorial de Soledad Capurro.Es como ver un minimuseo de la moda en impecable presentación. Pero además, al sintetizar con agudeza la formación cultural del ideal de belleza femenina al localizarla en cuatro períodos: 1850-1900, 1920, 1950 y la época actual, la curadora revela conocimientos muy sólidos del tema y además, y aquí está el criterio más audaz, proyecta una mirada masculina sobre la mujer representada en los espejos. Todavía, hay una tercera idea que desenvuelve la muestra al poner en evidencia el pasaje de las constricciones externas del cuerpo (corsé, crinolinas, polizones y miriñaques) a las constricciones internas más recientes (prótesis, cirurgía, inyecciones, tratamientos diversos).

Para elaborar un recorrido de más de un siglo, centrado en puntos de inflexión importantes, Soledad Capurro hurgó en territorios poco explorados, en cajas guardadas en el Cabildo de Montevideo y en colecciones de familias montevideanas. Descubrió trajes que, convenientemente restaurados, evocan el tiempo que fue en tres hermosos trajes epocales donde el cuerpo es modelado como una escultura móvil a la manera de la Carlota Ferreira de Blanes, registrada en un panel por la versión fotográfica del retrato de Manolita Rosas por Prilidiano Pueyrredón, ambos referentes inevitables de la pintura rioplatense.

Los años veinte, luego de la Primera Guerra Mundial, encuentran a la mujer liberada de las tradicionales ataduras y asumiendo nuevas costumbres en la incipiente sociedad de consumo, aplastando, inmisericorde, el pecho hasta convertir el cuerpo en una tabla (anticipo de Twiggy), adoptando el corte de pelo a la garçon, acortando las polleras, usando pantalones en la vida al aire libre y deportiva, osando fumar y beber en público. En los años cincuenta se impone Christian Dior y la cintura avispa (memorablemente caricaturizada por Divito) y amplias faldas de hasta 14 metros y zapatos de tacos aguja que hoy vuelven a usar (en parte representada por Marilyn Monroe en otra memorable escena de Bus Stop). Remata el recorrido con el nuevo milenio y el cuerpo a pedido o la prótesis interior.

El acierto de la exposición está en la formidable síntesis, no exenta de sentido crítico, que consigue entre elementos disímiles (trajes, objetos, espejos, fotografías, leyendas breves y concisas) y el clima reflexivo y evocador de cuerpos y vestuarios mutantes de la mujer en el último siglo y medio.

                        Por Nelson Di Maggio Diario La República publicado 12-3 08

 




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