Horacio Merlo Paysandú  www.horanoticias.com

Una mañana desperté y me pregunté ¿ Qué hago acá? ¿Esta es la vida que realmente quiero?

Hasta ese momento siempre tenía las respuestas justas y las excusas perfectas.

Lo hago por tal cual razón. Buscando tal vez, una determinada seguridad ,pensada para mi futuro.

Comprobé, como si se tratara de una revelación, que siempre hasta ese momento, había vivido sin pensar verdaderamente en mí.

Si de verdad el teatro es mi vida. ( Y advierto que me costó muchos años reconocerlo y aceptarlo como una opción de vida). Por qué no dedicarme a vivir para, aunque no viviera, del teatro.

Cuando me vaya, no podré llevarme ninguna de las “seguridades terrenales”, la mejor ropa y más cara, los mejores perfumes, el sentirme seguro por tener una cuenta de banco y efectivo en el bolsillo. Y ser feliz por  compartir mis pocas riquezas con quienes me rodeaban.

La pregunta fue tan clara. ¿Y yo, qué? Tan clara, que la respuesta estaba ímplicita.

Me pude reencontrar con lo que yo de verdad he querido siempre. Y siempre pospuesto. Regresé con esa idea. Pero “las circunstancias dadas” encontradas al regreso me desviaron del camino.

Me dejé de lado, nuevamente. Y caí preso del tiempo de los demás, del compromiso de los demás, de las obligaciones para con los demás.

Cuando me vaya lo único que podrá irse conmigo será lo vivido, lo gozado, lo sufrido. No quiero arrepentirme de no hacer lo que quiero.

Disfruto cada cosa que hago. Gozo cada cosa que hago. Y disfruto de la amistad de personas a quienes no conocía. Y algunos de los que  creía conocer, comprobé, cuán desconocidos eran.

He comprobado además que no tengo porque justificar cada cosa que hago. Y no tengo compromisos ni obligaciones más que con mi conciencia. Y la quiero mantener limpia e independiente.

Me reía hace unos días cuando en el reportaje a Ana Prada, del cual les adelanté un comentario, ella se hacía en algunos momentos de su vida la misma pregunta, que más de uno de nosotros los que vivimos del aire,nos hacemos ¿ Por qué no tener un trabajo en un banco, en una oficina?  Trabajás de lunes a viernes, tenés un sueldo seguro. Aguinaldo. Vacaciones pagas. Etc. Etc.” Cuántas veces me lo he preguntado. O he estado tentado a caer solo para “sentirme seguro”. Pero desde lo más profundo de mi ser me cuestiono. ¿Seguro de qué?

Es cierto que todo lleva un proceso y el tiempo necesario que uno estime conveniente. Y que nadie, por más que nos lo digan, puede decirnos” este es tu tiempo”. Cada uno de nosotros lo resuelve.

Nada de lo no realizado puede considerarse como desperdiciado. Al contrario “para algo las cosas suceden”.

No tengo nada seguro. Pero hago lo que quiero. Y estoy abierto a la vida con todos los sentidos en alerta para no perderme nada de lo que me rodea.

Nos leemos

Horacio




2 Comentarios para “El día que me cansé de las excusas”

  1. Lucia Dice:

    Se trata de cumplir con la misión que nuestra Alma trae especificada desde que nacemos. Muchos, creyendo que la vida es solo este caminar por el mundo de las formas, se la pasan acumulando “seguridades” mientras el presente pasa - desapercibido - por sus narices.
    En cambio hay otras personas que sintonizan con su misión sin excusas, como vos decís muy bien.
    El dia que todos comprendamos que lo único que poseemos son instantes, para vivirlos plenamente, se van a acabar las seguridades y las inseguridades, los miedos y las pretensiones de eternidad con estos cuerpitos tan indefensos y caducos que andamos.
    Gracias por compartir tus reflexiones en la red, un abrazo

  2. Jandra Pagani Dice:

    tus palabras resuenan en mi alma… me retrotraen…siento que estuviera frente a un espejo, precisamente al espejo de mi ser…solo que a veces desviar los caminos son para algunos mas dificil, sobre todo cuándo hay otros pares dentro del juego, con ésto no quiero justificar ni decir imposible!! me alegra encontrarme con gente como tu, que valora las cosas mas sencillas de nuestra vida, pero sin lugar a dudas las mas difilies de alcanzar…demasiado lunes para reflexionar, mas aún con la sola companía del sonido de lluvia y una música muy suave…un abrazo

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