Esta entrada fue publicada el Domingo, Septiembre 7th, 2008 a las 3:49 y se encuentra en la categoría Yo escribo tú escribes . Puedes dejar un Comentario desde aquí y seguir la evolución de los comentarios de esta entrada a través del Feed RSS 2.0.
Buscar Noticias:
7 Septiembre 2008
Alma Rolla Pizzorno con su gata Ramón en mi casa
Por donde quiera mirarlo he recibido una herencia millonaria. Incalculable.
Fueron veintinueve años de amistad.
Hasta en el distanciamiento, nunca dejamos de “Estar”. “Pensarnos! “Sentirnos”.
Fue, mi MAESTRA, pero por sobre todo, mi AMIGA.
Intento analizar cuando ella, me consultaba y convocaba para dar las clases o tomar los exámenes a sus alumnos.Nunca fui conciente de lo que yo hacía o recibía.
Concientemente, nunca tuve la humildad suficiente para decirle: No, cómo me vas a preguntar a mí? Soy yo quién lo debe hacer?”
Nunca lo hice de manera conciente, me averguenza decirlo. Hoy que lo soy ,me arrepiento ,pero ella ya no está. Y tengo tantas dudas y preguntas para hacerle…
Su hijo de sangre me trajo todos sus apuntes, material, fotos, grabaciones. Un material de riqueza incalculable que aún , no me atreví a revisar en su totalidad. Incluso me pidió siguiera con la Academia ALA. Lo cual agradezco, pero no puedo aceptar tan enorme responsabilidad.
Cuando los alumnos después de la desaparición física de Alma me solicitaron continuar con las clases, respondí también de manera inconciente.
Sin embargo, con los nuevos alumnos que han venido llegando ,doy las clases por primera vez conciente de lo que hago y es entonces cuando, lo confieso abiertamente, no son las dudas quien se asoma, es el miedo. Porque la herencia, no es el conocimiento, sino la amistad, sincera y pura. Que alcanza sí, al amor, en forma de pasión por esta profesión. No quiero abusarme de su nombre, ni de su amistad, ni de haber estado a su lado. Por eso, ahora concientemente tengo un miedo, que ni les cuento!
Por el lado del teatro, es más fácil. Pero aquí en el terreno de la comunicación, el miedo de no saber qué hacer con tanta herencia recibida me genera conflictos internos. Sucede que ya no la tengo a Alma para consultar. Para que me examine. Para que me guíe…
Dicen que, “se enseña lo que se quiere aprender”. Y como eterno alumno que me siento, concientemente asumo este nuevo desafío guiado por el afán de aprender. Y compartirlo.
Desde este lunes, comienzo con nuevos alumnos. Algunos, con intereses hacia el mundo de la comunicación, otros de la parte técnica, dicción, pronunciación, el trabajo de la voz ,como herramienta esencial para expresarse mejor.
Sin querer queriendo, también el lunes a la tarde temprano, empezaré con las clases de teatro, salvo a expreso pedido, manejo todas de manera personalizadas. Y sin querer no me detendré hasta el jueves, alternándo ambas pasiones, quedándo solo el viernes y algunos días en la mañana, pues el resto de las clases , están agendadas.
Los sábados quien tomará clases seré yo, esta vez en la capital del país, relacionadas a lo que descubrí como una obsesión: el aprovechamiento de la voz en su máxima potencia. No será un aprendizaje para mí solamente,sino también para intercambiarlo con mis compañeros durante las clases semanales.
Y lo de doble herencia, es cierto. En la foto, mi MAESTRA-AMIGA, esta con Ramón, quien en realidad debería llamarse Ramona. Pero les seguiré debiendo esta historia.
Nos leemos en la próxima.
leer comentarios (4)



Septiembre 7th, 2008 a las 19:49
La vida es un puzzle tan perfecto que el Alma de Alma también estará guiando tu sabiduría en estas piezas coloridas que traerá setiembre - escuela. Quizá sea hora de que tu excesiva humildad - nunca es excesiva, pero en este mundo de individualismos y competencia parece mucha - deje, por un ratito, aflorar la verdad: el alumno quedó en el pasado y hoy nosotros, los alumnos, tenemos a un gran profesor. Estoy agradecida con el puzzle por permitirme estar, mañana mismo, en sus aulas, profe, con el impulso de los que nunca se van - como Alma Rolla - inspirando cada clase. Enhorabuena!
Septiembre 8th, 2008 a las 2:32
Querida Lucía: De verdad me emocionan tus palabras. Vengo de darme una vuelta por tu blog, estuve tentado dejar un mensaje por lo bello del últmo post- poema. Y que sorpresa cuando entro por aquí, leerla me emociona. Es que uno anda con la sensibilidad muy…Y es entonces cuando resultan tan gratificantes palabras como la tuya. Y gracias por la confianza. Aquí estaré firme como un flan!!!!
Nos leemos y vemos en la clase.
Horacio
Septiembre 9th, 2008 a las 18:51
Muchas veces tenemos miedo…
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.
Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no, cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca.
¿Por qué?
Si sólo vivimos una vez, no hay tiempo para tener miedo.
Entonces basta.
Atrévete, olvídate de que te están mirando.
Intenta la jugada imposible, corre el riesgo.
No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más.
Nadie te ata. Nadie te obliga.
Muchas veces, esperamos que las cosas sucedan, y nos olvidamos de lo más importante: creer en nosotros mismos…
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de decir “puedo” ante cada desafío.
Cuando estamos decididos, tenemos más poder…
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, los obstáculos son menores…
Despierta!!.
Tienes 206 huesos y más de 700 músculos esperando.
Sólo falta tu decisión, tus ganas de jugar como nunca.
Pide la pelota, exígete más; vive sin domingos.
Corre cada día un poco más lejos. Salta cada día un poco más alto.
Conviértete en tu propio ídolo. Súmate a dar vuelta el marcador.
Cuando no esperes nada de los demás.
Cuando sientas que cada tanto depende de vos, tu espíritu se fortalecerá.
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.
Tus respiros se llenarán de logros y tu vida de sentido.
Están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos de que la vida misma es un desafío, sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca y el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu, la determinación de alcanzar la cima; una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a sí mismo.
Tiempo sobra para los mediocres, pero tiempo falta para realizar tus sueños!
Septiembre 9th, 2008 a las 23:38
Muchas gracias, Jandra!!! Un abrazo.
Nos leemos
Horacio