Por Lomer

 

En la mañana con la Spika del abuelo salgo de casa  escuchando La Revista de Paysandú. Voy  caminando por  Gran Bretaña y al llegar a  la esquina  de Sarandi doblo  hacia abajo.

Cuando paso frente al Molino Nuevo doblo por México hasta la esquina de plaza Artigas.

Miro las vidrieras de Tiendas Nicolini y sigo por Avenida Brasil hasta el puerto mismo. Ya en el muelle de madera  me ubico para cumplir el ritual de cada domingo de mañana antes del almuerzo.

Tiro el aparejo mientras sigo escuchando la radio. Ariel Peralta anuncia Los Lunes Baratos de Torry y Pascual Di Raymundo en su Rumbo a San Félix  me da sus favoritos. Cuando La Calandria  Dorys del Río empieza su audición es señal para emprender el retorno.

Paso por Casa Campos  y  me llevo una  Bolita para el vino casero  del abuelo con las uvas del gran parral.

El olor del estofado de mamá   se distingue de todos los demás ya desde la media cuadra antes de llegar a la casa.

Los ravioles como corresponde son caseros con acelga de la quintita del fondo que también planta el abuelo.

La tia Coty  de postre hizo una torta con sus frutillas que tanto planta y cuida que nadie se las coma antes de tiempo.

Mientras toda la familia esta de sobremesa nosotros los más chicos correteamos con mis hermanos y primos entre la quinta del fondo y el jardín al frente de la casa.

Papá  grita el gol que desde la radio el gordo Francolino relata con mucha emoción. Impecable el gol de Collares!!!

El abuelo ya se puso su traje gris y su sombrero por lo que es tiempo de acompañarlo hasta San Félix, tiene la fija. Vamos en su Ford T , tan reluciente como recién salidito de fábrica. Me aburren las carreras pero es un paseo imperdible de cada domingo sobre todo porque me compra de todo en la confitería del hipódromo.

Cuando regresamos a la casa , mamá está escuchando Los Grandes Bailables de los Domingos. Ella me prometió que un día me llevará a los estudios de CW39.

Siempre me pregunto cómo harán ellos para meterse dentro de la capillita. Así llamo yo por la forma del aparato de radio donde  escuchamos  el radioteatro Aras   en las noches de la semana.

Mamá  prometió llevarme ya que quiero ser locutor  pero me dijo que cuando tenga los pantalones largos.

Mientras tanto me contento con escuchar la radio como todos los días pero en especial los domingos porque el abuelo me deja todo el día su transistor Spika.

 

 




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