Esta entrada fue publicada el Miércoles, Agosto 27th, 2008 a las 16:24 y se encuentra en la categoría Yo escribo tú escribes . Puedes dejar un Comentario desde aquí y seguir la evolución de los comentarios de esta entrada a través del Feed RSS 2.0.
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27 Agosto 2008
Escribe Horacio Merlo
¿Sabés dónde está el secreto?….
Cuando uno ve en los demás el triunfo. El éxito. Una buena actuación. Un rol muy bien desempeñado. Un producto final. A veces uno piensa que está cada vez más lejos de eso. Y si escarba dentro de sí mismo seguro encontrará el secreto.
¿Cuánto he trabajado? ¿Cuánto tiempo trabajo para lograr el máximo de mi capacidad?
Entonces recién ahí comienza por develarse uno de los grandes secretos del triunfo: el trabajo. Todo lo demás es relleno.
Logicamente no hablamos del éxito y triunfo exitista. El de aparecer en las tapas de las revistas. En ser codiciado por las entrevistas de los más importantes medios de prensa que son los que necesitan crear “mitos y leyendas”. Necesitan subir y bajar dioses según la necesidad de mercado. No. No me refiero a eso.
Hablo del éxito y el triunfo que produce la felicidad de hacer lo que uno quiere de la manera que uno quiere. Y que trabaja para lograr eso.
Nada viene del cielo. Nadie regala nada.
No hay fórmulas. Hay trabajo.
No hay sacrificio. Hay entrega.
Nuestra vida es como un laboratorio de ensayos y errores.
Para un nadador es lanzarse al agua.
Para un trapecista seguro y confiado de lanzarse a caminar por la cuerda sin preocuparse que no hay red debajo. El vacío aguarda siempre.
Hay quienes prefieren una red siempre. Y se llenan de elementos que le dan seguridad. Status. Pero cuando van a la cama. Se encuentran solos y vacíos.
Pero la ventaja es que ellos optaron por la seguridad y por tener.
Ahí radica otro gran secreto. Ser o parecer.
La opción está en uno mismo.
No es mi intención juzgar o justificar las decisiones de los otros.
Porque lo mismo que no quiero para mí, me lo exijo para los demás.
Un día me cansé de las excusas. De las justificaciones. De querer encontrarle una razón. Una respuesta a los por qué.
Desde que empecé a vivir comencé a darme cuenta que el verdadero secreto no está en lo que se ve sino en la forma de trabajar para conseguir ser uno mismo sin preocuparse de parecer ser lo que los demás quisieran.
Si cada momento, cada día, son distintos e irrepetibles. ¿Por qué hacer siempre lo mismo?
En una obra de teatro me lanzo al vacio con más preguntas que respuestas.
Cuando el público ve el producto final. Recibe mi entrega total.
Cuando se apaga la luz indicando el final no busco ni el aplauso ni su aprobación.
Si de mí dependiera no saldría jamás a saludar. Y no se trata de ninguna descortesía.
Al contrario trabajé en el laboratorio( los ensayos) para entregarme en lo que yo creo. No trabajo con el público. Trabajo para el público.
No pienso en el público ni en la función en el momento de la función.
Para mí se trata de dar y recibir. No se trata emitir juicios de valoraciones.
Sino de recibir y dar. Dar y recibir. De una comunión. De una entrega mutua.
Todo esto trato de aplicarlo en las cosas que hago.
Estoy encarando dos nuevos proyectos que tienen una acción común: Comunicar.
Casualmente una tarea que me apasiona desde mis 13 años cuando por primera vez opté por decisión propia sin que nadie me dijera tenés que hacerlo y pude descubrír la felicidad de ser. Las excusas y el miedo generalizado de los demás que pretendían una red para que yo me aferrara si caía pudo más. Y la otra pasión nació porque alguien encendió en mí la luz.
- ¿No te gustaría ser locutor?, me dijo quien fue mi Maestra y mi amiga, Alma Rolla Pizzorno. Tenía 16 años de edad. Hoy vivo con mis 45 años lleno de esperanzas y de sueños para hacerlos realidad.
Tardé muchos años en darme cuenta que la culpa no estaba en los demás.
Esa misma decisión que me llevó a tomar mis primeras clases de teatro debería haberme conducido a tomar como opción de vida lo que tanto me hacía feliz. Y no buscar respuestas en las preguntas de los demás: “Sí, pero de qué vas a vivir? De qué pensás trabajar?”.
El teatro es una profesión y no un pasatiempo.( Para mí).
Soy de los que cree que “para y por algo pasan las cosas”.
No es tiempo de auto-reproches. Es tiempo de acción.
Es tiempo de hacer.
Hoy con muchos años a cuestas descubrí el gran secreto. Y lo quiero compartir.
Por eso encaro mis dos preciados proyectos: trabajar en los barrios periféricos y zonas rurales del interior departamental.
- El actor dormido. Un proyecto de teatro con la comunidad.
- Por amor a la radio Un proyecto de comunicación
En ambos busco despertar. Encender. Alentar. De ninguna manera pretendo enseñar. Porque el camino está en uno mismo.
El secreto está en el trabajo. Y en la entrega de uno mismo.
Todo lo demás es ….
leer comentarios (2)


Agosto 28th, 2008 a las 14:32
me gustaria retomar lo que quedo inconcluso el año pasado, conta conmigo
Agosto 28th, 2008 a las 15:25
Aida: Con mucho gusto, sabes que esas clases de teatro la retomaremos cuando me digas. Es solo coordinar días y horarios.
Arregla con mi secretaria los mismos (risas…es una broma esto último…digo..aclaro…jajajaj)
Nos leemos
Horacio