Mí dignidad no se vende.

No hay situación crítica que valga .

Si perdemos la dignidad todo triunfo posible es un fracaso.

Al menos asi lo siento. Y  desde que logré mi emancipación personal  lo práctico como forma de vida.

Mi dignidad como ser humano. Como persona. Como profesional. NO se vende.

Ni aún en las peores condiciones económicas.

Estoy lleno de defectos, gracias a Dios, pero mi conciencia está limpia y puedo dormir todas las noches tranquilo. Y puedo mirarme al espejo y reconocerme.

Pero mi DIGNAD no se vende.

Prefiero morir por mis ideales y no vivir sin ellos.

No tengo nada pero tengo todo.

Horacio Gabriel Merlo Taborda

 

 




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