Escribe Horacio Merlo

 

Salíamos a la vereda de nuestras casas y nos convocábamos con un grito pero pronunciando las uíltimas sílabas de nuestros nombres  “ Looooo”  “Caaaaaa”.

Unos teníamos apodos, Pachaca, Tachuela, y los otros solo los llamábamos por sus nombres, Marcelo, Miguelito, Alvarito.

También otra forma de hacerlo era a través de silbidos o un soplido juntando nuestras manos.

Bastaba que uno de nosotros llamara para salír todos al unísono a juntarnos en la calle. Ponermos a jugar y a soñar.

Pachaca quería ser jugador de fútbol.

Miguelito corredor de Fórmula Uno.

Marcelo cantante.

Alvarito caricaturista.

Y yo , abogado para defender a los más pobres y después Presidente de la República .

Una vez en los fondos de la casa de Miguelito, armamos nuestra orquesta “Grupo Frutilla”.

Marcelo cantaba, el dueño de casa era el baterista de ollas y tapas y una gran tarrina.

Pachaca tocaba la guitarra de palo de escoba.

Alvarito la percusión con baldes y yo era el presentador.

Los micrófonos eran  choclos pelados. Teníamos vestuario. Duró bastante tiempo ese juego.

Otra de las cosas lindas era cuando íbamos a cazar pájaros. En realidad era una excusa para que nos dejaran ir de excursión por las costas del Sacra. Nunca cazamos nada. Aunque los más habilidosos eran expertos en construir las hondas.

Yo disfrutaba  de esos paseos.

Cuando llegábamos al lugar ahí nos sentíamos La barra 007 

Inventábamos nuestras aventuras de persecuciones y “los muchachitos buenos” ( eramos nosotros,lógicamente) siempre salvábamos de las garras de los malvados a las muchachas indefensas.

Hubo dos tipo de árboles que siempre me llamaron la atención y me fascinaba encontrarlos florecidos El ceibo y El espinillo.

Frente a la planta de CW 35 en calle Montevideo había un terreno lleno de Espinillos. Y haciendo cruz  a la orilla del Sacra al costadito del puente, un Ceibo.

Ibamos mucho a las matinée del Florencio y al cine Baby del Astor.

En nuestra adolescencia la barra  se desarmó.

Miguelito pasó a vivir en Buenos Aires con su familia.

Marcelo y Alvarito que eran primos se mudaron con sus familias a Montevideo.

Pachaca cambió de barrio.

Pero queda el recuerdo de mis amigos de la infancia que resultan imborrables.

En el transcurso de  años anteriores tuve noticias de que nos hemos rastreado con mis  amigos por intermedio de otros conocidos que siempre aportaban información de “nuestras vidas”.

Como existen muchos lectores dejo  los nombres de mis amigos de la infancia por si alguno los conoce y puede aportar datos porque me gustaría reencontrame de alguna manera con ellos.

Mis amigos de la infancia son Jorge “Pachaca” Silva.( Es con el único que mantengo comunicación).

He perdido total rastro de Marcelo Oroná, Miguel Angel Gargano y de Alvaro Gutiérrez.

Marcelo y Alvarito vivían por calle Libertad entre Solis y  Avenida Soriano.

Miguelito en la esquina de Solís entre Gran Bretaña y Libertad.

Pachaca frente a la casa de Irene Sosa en Solís casi Misiones.

Hoy en el día de los amigos evoco a mis amigos de la infancia.

Y saludo mis amgios y amigas que me ha regalado la vida.

Casi a las fechas nunca les doy trascendencia porque mis amigos/as saben que los quiero mucho y que están en verbo presente siempre.




Dejar un Comentario