21 Junio 2008

Hoy tuve una primer clase del taller de Perfeccionamiento Docente que dicta el MEC a través de A escena, de los cuales he venido comentando anteriormente.

La importancia de perfeccionarse en un arte que amamos. Y  especialmente porque nos interesa además la docencia. Estos talleres en general no traen recetas sino, provocan inquietudes. Y nos dejan más preguntas que respuestas. Y eso es buenísimo.

Cuando llego a casa y leo  los mensajes de mis estudiantes de Quebracho me provocó mucha emoción. Porque no fuí a enseñarles comunicación. O un taller de locución y periodismo. SIno fuí a tratar  de provocar. Despertar. Alimentar inquietudes. Y cómo trabajar con “sus realidades“.

Parece mentira que Quebracho una ciudad con varios miles de habitantes no tenga un medio de comunicación radial. Ni AM ni FM. Las radios son vehiculos de comunicación comunitarios. Están al servicio de la comunidad.

Lamentablemente las adjudicaciones de las radios en Uruguay siempre han sido por politiquería partidaria y nunca como una política de Estado.

Recién ahora Quebracho podrá tener su propio medio de comunicación. Pero las circunstancias han querido que sea una frecuencia comunitaria.

Acaso, Quebracho no merece  frecuencias de radio  AM y FM de las llamadas comerciales?

La respuesta llevaría a culpar  “al pasado”. Y la realidad se vive en el presente. Por eso no ahondaremos en esto.

En Quebracho hay una radio comunitaria. Cuenta con el apoyo de la población. Los escuchan. Porque la población se escucha en su radio comunitaria. Había que llenar ese vacio.

Quebracho tiene su radio comunitaria.

Justamente en esta radio mis estudiantes hicieron su exámen final “Al Aire”.

A dónde se probaría un jugador de fútbol? …

Por lo tanto ellos hicieron el gol “Al Aire”. Y les fue fantástico. Pero por sobre todo fueron “ellos”.

La magia de la radio se enciende con la luz que anuncia “Al Aire”.

Y fue muy mágico. Lo disfrutaron. Las cosas salieron bien. 

En esta profesión no hay “magia” hay trabajo.

Lo mágico es el sentimiento que provoca hacer lo que uno quiere y disfruta y lo comparte.

Pero para llegar a eso hay que trabajar mucho para producir un buen programa. Y hacerlo con mucho respeto. Y mucha entrega.

Lo que cuenta Oldemar Vignolo, uno de los estudiantes en su mensaje

Horacio: con gran alegría me comunico con vos y aprovecho a contarte que el Domingo 8 de Junio hicimos el traslado de la 98.1 a su nuevo hogar, trabajamos todos unidos y con gran entusiasmo, deberías habernos visto trasladando la torre de aprox. 20 mts. de largo a pie por las calles de Quebracho, eramos como 10 personas prendidas, la mejor descripción del hecho la hizo una vecina que sorprendida dijo: parecen hormigas!!!.

Te sigo contando que el traslado de la radio animó a algunos de los integrantes del curso de comunicación que dictaste en QUEBRACHO a tener sus propios espacios, así es como Bryan está haciendo un programa musical que comienza a las 13 hs., también Mariela y Zulema proyectan realizar un programa de información general que iría todos los días de 9 a 10hs., si todo sale bien este espacio estaría al aire la semana próxima.
Saludos y besotes grandotes de Olde, Mariela, Ayelen y Marcos.

Todo esto es lo que me provocó escribir estos pensamientos y los comparto con ustedes. Y cuan importante resulta la alegría en el trabajo. Y la unión. Y las ganas. Y el estar juntos en una misma causa.

Yo he estado en muchos estudios de radio tecnicamente superiores pero a una radio no la hace solamente la tecnología ( la ayuda , sin duda y si existe será bienvenida siempre). La mejor inversión de una radio es cuando apuesta a la calidad humana. Lo demás se puede comprar. 

Lo que sentí al verlos trabajar  con tantas limitaciones técnicas no era lo que ellos demostraban al escucharlos al aire. Suplieron todas las limitaciones técnicas porque pusieron la calidad humana.

Y eso es algo que yo quiero rescatar  y recuperar  de esta experiencia en Quebracho.

Todo esto me devuelve a las raíces de mi profesión y me reencuentra con los por qué y para qué hago lo que me gusta.

Y les digo que me siento feliz de hacerlo Y de estar en Paysandú y poder compartirlo además en el interior.




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