Archivos de Mayo, 2008
Por Lomer
- Cuánto hacía que no te veía? Le dije y mi amigo Marcelo se puso a pensar…
- La última vez que te vi ,fue en Montevideo, antes de irme a Buenos Aires, te lo digo?
- Dale! Le dije ansioso
- Y bueno …tenía 20 cuando me fuí y como en el tango del Mago he vuelto pero … 25 años después…
Las palabras de Marcelo, hicieron un eco en mi memoria y me llevó justamente hasta nuestra niñez compartida con Pachaca, Alvarito, Miguelito.
Tanto me habré quedado abosrto que la voz de Marcelo me trae al presente.
- Tachu, has visto a los demás gurises? Me pregunta.
- Al que siempre veo es a Pachaca, los demás se fueron de Paysandú. Y yo anduve tanto tiempo afuera que perdí contacto con ellos, le dije.
Con el termo y mate salimos desde casa caminando rumbo hacia el Barranco, en el arroyo Sacra y cuando pasamos por avenida Soriano los ojos de Marcelo no podían creer lo que estaban viendo.
_ Qué pasó con el ombú? Me dijo .
En verdad no supe que decirle. De seguro fue la misma pregunta que me hice cuando en Miami me dieron la noticia.
Se quedó parado en la esquina de Libertad y Soriano.
Sus ojos giraban hacia todos lados.
Sus ojos buscaban tal vez aquellos gurisitos que se sentían tan pequeñitos cuando lo intentaban trepar. Los mismos que jugaban debajo de su frondosa sombra.
Los mismos que a la siesta se quedaban contando cuentos de aparecidos y que en las noches de viernes 13 no pasaban ni locos en horas de la noche. Siempre nos íbamos antes del atardecer. No sea que la noche nos encuentre y….
Pero no fue la risa sino las lágrimas de Marcelo que, absorto y sin poder emitir palabras, me llevó a contarle…
- Mamá rescató un trozo de madera del ombú. Y no se porque, cuando regresé a Paysandú, pensé en cada uno de ustedes, los gurises de la barra y lo guardé para entregarles a cada uno, un pedazo de nuestra infancia.
Volvimos a casa porque quiso ver las fotografías de la mañana en que abrazado al suelo el ombú quedó en el medio de la avenida Soriano.
Pero tengo otro regalo para vos,le dije, mi amiga Lorena del diario EL telégrafo me obsequió esta foto y la comparto con vos.
La tomó entre sus manos y como por arte de magia la tristeza se volvió una carjacada de aquellas a las que largábamos cuando eramos gurises y nos reíamos hasta del vuelo de una mosca.
Cuando de repente aparecen corriendo Miguelito, Alvarito y Pachaca y los trés con los brazos abiertos venían hacia nosotros…
“Pescadorrr. Pescado freeesco …vendooooo”
El grito desde la calle …justo cuando nos reencontrábamos la barra de Solis y Libertad, me devuelve a la realidad.
Me ví con los brazos extendidos y yo sentado en medio la cama. Solo. Quise retomar el sueño, pero…
De no creer….
Correo de la Unesco 2008- número 4
Tras más de diez años de peticiones de los periodistas, las instituciones europeas en Bruselas han empezado a hacer públicos algunos de sus expedientes. Los profesionales de la prensa exigen conocer los proyectos de la Comisión Europea antes de que sean adoptados, a fin de que puedan ser objeto de un debate público previo.
© Comisión Europea
Europa no está unida en el plano de las normas sobre el acceso a la información.
Raul Taylor, especialista de asuntos europeos de la agencia Reuters (Bruselas) responde las preguntas de Jasmina Šopova.
¿Cuáles son los problemas de acceso que enfrenta Europa?
Por un lado, los periodistas que cubren la actividad de las instituciones europeas están desbordados por una avalancha de informaciones y deben seleccionarlas, ya que el valor de algunas es dudoso. Por otro lado, se les dificulta el acceso a otras informaciones que consideran importantes.
Por ejemplo, actualmente hay un litigio entre la Comisión Europea y la Asociación de Prensa Internacional, que representa a los periodistas acreditados en Bruselas. Esta Asociación exige poder acceder a determinados expedientes sobre la competencia, considerando que deben hacerse públicos los documentos sometidos por la Comisión ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas para justificar sus decisiones sobre las fusiones y adquisiciones de empresas. La Comisión se niega a facilitar el acceso a esos expedientes alegando que contienen datos confidenciales y delicados en el plano de las relaciones comerciales. El Tribunal ha fallado a favor de la Comisión en primera instancia, aunque formulando algunas excepciones. La Asociación ha apelado contra este veredicto.
Le doy otro ejemplo. A la prensa se le ha negado desde hace mucho tiempo el acceso a las listas de los beneficiarios de las subvenciones otorgadas por la Comisión, en el marco de su política agrícola común. Estas listas muestran –por ejemplo- que en el Reino Unido entre los principales beneficiarios de dichas subvenciones figuran la familia real y la alta aristocracia. Este es un tema que siempre hace las delicias de la prensa.
¿Quién niega el acceso a las informaciones?
Ahí está precisamente el meollo del asunto. La Comisión asevera que son los Estados Miembros los que niegan el acceso. Sea como sea, lo cierto es que poco a poco nos vamos encaminando hacia una publicación generalizada de esas informaciones. Pero no hay que olvidar que han sido necesarios más de diez años de peticiones para conseguir esto.
Otro tema de controversia está relacionado con el papel de los asesores industriales de la Comisión. En este caso, la dificultad consiste en saber dónde ejercen sus funciones estos asesores para evitar que se den conflictos de interés, esto es, averiguar por ejemplo si el asesor oficial de uno de los comisarios es o no propietario de una empresa y si tiene o no algún interés comercial en dicha legislación. Naturalmente, hay casos en los que esta situación se da. Viendo esto, la Comisión, después de haber hecho obstrucción durante largo tiempo ha aceptado publicar las listas.
Personalmente no tengo la impresión de que se nos oculte todo sistemáticamente. Sin embargo, hay periodistas que piensan lo contrario.
¿Cree usted que debe hacerse pública una reglamentación en fase de proyecto?
mi condición de representante de una agencia de noticias, no tengo una opinión precisa al respecto. Sin embargo, como periodista, me gustaría disponer del máximo de información posible. Estimo legítimo que toda reglamentación pueda debatirse en público previamente. Las industrias, las ONG y otras entidades interesadas en cuestiones como el cambio climático, los biocombustibles, la regulación de los mercados financieros o el transporte tienen oficinas en Bruselas o recurren a servicios especializados, para tratar de influir previamente, en la fase de elaboración de las reglamentaciones, antes de que la Comisión publique sus propuestas.No debo ocultar que algunas veces la información sobre los proyectos legislativos de la Comisión no la consigo por los cauces oficiales de ésta, sino más bien por el intermedio de organizaciones no gubernamentales o grupos de presión industriales.Dicho todo esto, comprendo que el cometido de la Comisión no es difundir esos proyectos antes de que se aprueben.
¿Existe un pleno acceso a la información en Europa?
Las prácticas tradicionales de los países europeos a este respecto son sumamente diversas, no sólo en la Europa de los 27, sino incluso en la de los 15. Los países nórdicos, por ejemplo, son mucho más abiertos, mientras que en algunos países del sur, como Francia e Italia, se suele dar una propensión a retener la información. En el Reino Unido es muy frecuente que los portavoces oficiales se limiten a comunicar la posición pública de su país en una negociación sin dar el contenido real de esta última, ni la posición de los demás países.
En Bruselas, cuando un periodista quiere saber qué sucede en el seno del Consejo de Ministros suele dirigirse a las delegaciones de los países nórdicos, ya que su práctica tradicional de derecho a la información les permite obtener una visión global.
La falta de una práctica común en el seno de la Europa de los 15 o de los 27 no facilita en nada la tarea de la Unión Europea cuando ésta quiere imponer unas normas comunes a los países candidatos. ¿Qué va a decirle la Unión a los turcos? ¿Tendrán que comportarse como los daneses o como los italianos?
Que yo sepa, en Europa el acceso a la información no es de la incumbencia del derecho comunitario, excepto en lo que atañe a las instituciones europeas propiamente dichas.![]()
¿Cuáles son las mayores amenazas por las que atraviesa hoy la prensa en Occidente?
En primer lugar, el deterioro de su calidad, debido a la pereza de los periodistas y de los lectores o telespectadores que sólo quieren información instantánea. Esto es lo que el político y economista francés Jacques Delors ha denominado –muy pertinentemente- información “fast food”. A lo largo de mis 30 años de carrera, he sido testigo de la degradación progresiva de la prensa escrita, he visto cómo la “prensa rosa” se ha ido imponiendo poco a poco. El espacio dedicado a los temas internacionales importantes e incluso los nacionales, se ha ido reduciendo en beneficio de las páginas dedicadas a la moda, el deporte, los famosos y a la llamada información de proximidad, ese nuevo fenómeno que personalmente aborrezco, y no precisamente por esnobismo.
La pérdida de la independencia es otra amenaza real. Toda prensa libre necesita fuentes de ingreso independientes de los gobiernos y las potencias económicas. Ahora bien, los lectores que compran prensa de calidad disminuyen cada vez más. Ayer mismo [17 de abril de 2008], el New York Times publicó que se hallaba en déficit. En Francia, Le Monde anunció recientemente el mismo problema pero previendo suprimir unos cuantos puestos de trabajo. La publicidad y los ingresos que ésta aporta, se están desplazando hacia Internet, retirándose cada vez más de la prensa escrita tradicional.
Mientras tanto, hay agencias de prensa que están sobreviviendo gracias a importantes subvenciones públicas, corriendo el riesgo que esto puede representar para su independencia.
De todas maneras, los medios de información siempre corren riesgos que no emanan exclusivamente de los Estados, sino también de propietarios de las empresas de prensa. De ahí la búsqueda constante de dispositivos de protección, como las cláusulas de conciencia, para salvaguardar la independencia de las redacciones y los periodistas, en función del distinto ordenamiento jurídico de cada país.
Sin embargo, no se debe olvidar que en el mundo existen muchos países donde los medios informativos tienen tantos problemas que se darían por contentos si sólo tuvieran dificultades de este tipo.
Foto 2: © UNESCO/Aleksandar Džoni-Šopov
Información confidencial.
Foto 3: © Flickr
La célebre actriz china Maggie Cheung.

