Esta entrada fue publicada el Domingo, Abril 6th, 2008 a las 23:48 y se encuentra en la categoría Sic . Puedes dejar un Comentario desde aquí y seguir la evolución de los comentarios de esta entrada a través del Feed RSS 2.0.
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Todos los países, ricos y pobres, deberán sentarse a la misma mesa para hallar una solución al problema del cambio climático, afirma el climatólogo italiano Filippo Giorgi. Miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC), galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2007, Filippo Giorgi dirige también la Sección de Física de los Planetas del Centro Internacional de Física Teórica “Abdus Salam” de la UNESCO (Trieste, Italia).
Entrevista realizada por Jasmina Šopova. Correo de la UNESCO 2008-número3Según el cuarto informe del GIEC, presentado el 2 de febrero de 2007, la mayor parte de los cambios climáticos observados en los últimos cincuenta años son imputables a la actividad humana. Usted afirmó que uno de los grandes desafíos contemporáneos consiste en “controlar lo inevitable y evitar lo incontrolable”. ¿Qué entiende por tal afirmación?
Los cambios climáticos causados por la actividad humana son inevitables, porque no sería realista pensar que podemos reducir radicalmente de un plumazo nuestras emisiones de gas al punto de estabilizar los niveles actuales de concentración ni lograr que estos niveles bajen. Para ello serán necesarias medidas de adaptación. Lo más importante es estabilizar las concentraciones de gas con efecto de invernadero por debajo del nivel crítico a partir del cual el clima del planeta puede resultar profundamente alterado, cosa que tendría repercusiones importantes en las sociedades humanas y los ecosistemas naturales, en particular para las generaciones futuras, que heredarán el medio ambiente que nosotros les transmitamos.
Por otra parte, los gases con efecto de invernadero pueden permanecer largo tiempo en la atmósfera y por el hecho de la inercia del sistema climático cuanto hacemos hoy producirá efectos durante muchos años. Por eso es urgente actuar. Es indispensable que tomemos de inmediato medidas drásticas para reducir las emisiones de gas en el curso de las próximas décadas. Además, las medidas de adaptación y atenuación deben tomarse de forma concertada, porque unas no pueden sustituir a las otras.
“El calentamiento del sistema climático es inequívoco”, afirma también el cuarto informe. ¿Ese “veredicto” nos ha hecho tomar conciencia de nuestra responsabilidad? ¿Percibió usted cambios el año pasado en las políticas medioambientales en curso?
Pienso que esa frase tuvo, es verdad, un impacto decisivo. Por primera vez la comunidad científica afirmó con certeza que el calentamiento climático mundial existe. La percepción del público cambió, en especial en Estados Unidos y en Australia, pero también en otros países como China o India. En Europa tenemos conciencia del problema desde hace varios años, pero parecería que hoy día la percepción del mismo se ha agudizado. Para ello han contribuido varios factores: la canícula que azotó Europa en 2003 y el huracán Katrina [Estados Unidos, 2005] permitieron que la gente perciba hasta qué punto los países, incluso los industrializados, son vulnerables al clima, sin diferenciar si tales acontecimientos se deben o no al cambio climático. El informe Stern [Stern Review on the Economics of Climate Change, 2006] subrayó los elevadísimos costos potenciales del cambio climático. Por otra parte, algunos hechos ampliamente comentados por la prensa son ahora de dominio público, como lo narrado en el film “El día de mañana” [Roland Emmerich, 2004], el libro “Estado de miedo” de Michael Crichton [2005] y por supuesto la película de Al Gore, “Una verdad incómoda” [2006]. A ello se sumó nuestro informe que aportó una garantía científica a todos estos mensajes.
¿El cambio climático puede profundizar la brecha existente entre pobres y ricos?
Los efectos del cambio climático no se sentirán de igual manera en todo el mundo. Los países en vías de desarrollo son más vulnerables, porque carecen de medios para afrontarlo. Los importantes desequilibrios entre países que observamos hoy probablemente se agravarán y ello atizará la tensiones. En ciertos casos, evoluciones previstas tales como la subida del nivel del mar y la generalización de la sequía pueden provocar olas gigantescas de migración de poblaciones, se habla ya de refugiados climáticos y es evidente que también esto exacerbará los conflictos. Por otra parte, aportar una solución al problema del cambio climático requiere un esfuerzo de cooperación a nivel mundial sin precedentes
Según el “Climate Change Index” (Índice del Cambio Climático) publicado en septiembre de 2006, el Mediterráneo y regiones del noreste de Europa son los puntos álgidos más importantes. ¿Por qué?
Este índice se basa en las modificaciones de los promedios y sobre la variabilidad de las temperaturas y las precipitaciones pluviales. Las región mediterránea y el noreste de Europa resultan las regiones más amenazadas pero no por las mismas razones. En el Mediterráneo, los principales problemas revelados por las modelizaciones son la amplitud del recalentamiento y el neto descenso de las precipitaciones en primavera y verano. Estos fenómenos se deben a un desplazamiento de la trayectoria de las tormentas cada vez más al norte del Mediterráneo y a una amplificación de la retroacción humedad del suelo-lluvia (debido a la menor cuantía de las precipitaciones, el suelo es más seco y el aire más caliente, cosa que frena las precipitaciones, etc.). Los modelos prevén asimismo un aumento importante en la variabilidad de las temperaturas en el transcurso de la temporada cálida, por lo que los veranos extremadamente calurosos y secos (todavía más que el verano de 2003) serán mucho más frecuentes. Todo esto redundará en un proceso de aridificación importante, léase desertificación, en particular en los países más meridionales de la región. En el noreste de Europa la principal consecuencia es un fuerte aumento de las precipitaciones unido a una mayor frecuencia y una mayor intensidad de las tormentas, condiciones éstas que favorecen las inundaciones y el aumento del nivel de las temperaturas invernales. Este fenómeno es la consecuencia de la fundición de las nieves, hecho que provoca la reducción de la superficie de reflectividad y causa un aumento del nivel de absorción de las radiaciones solares y por tanto la intensificación del recalentamiento.
Usted parece particularmente afectado por los cambios operados en los métodos de explotación de las tierras.
El problema proviene del hecho de que las modelizaciones actuales no tienen en cuenta la evolución operada en la explotación de los suelos. Ahora bien, para ciertas regiones este factor es fuente importante de incertidumbre y debemos prepararnos para responder mejor a estas cuestiones en el futuro. Los datos de que disponemos actualmente indican que la evolución de la explotación de los suelos puede tener efectos considerables, más graves aún que el calentamiento debido a la emisión de gas de invernadero, en particular en ciertas regiones, como por ejemplo el oeste de África. Sin embargo, a escala mundial, las consecuencias de la evolución de la explotación de los suelos son secundarias en relación a las de las emisiones de gas de invernadero. Pienso además que los efectos de los aerosoles y el polvo atmosférico pueden ser importantes a escala regional y es un problema al cual conviene prestar mayor atención en el futuro.
Para terminar una pregunta personal. Cuando la Fundación Nobel anunció a fines de octubre 2007 los premiados usted dijo al periodista italiano Fabio Pagan: “¿Mi sueño? Ir a Oslo para la ceremonia de los Nobel”. ¿Lo cumplió? ¿Fue a Oslo?
No pude asistir. La delegación era relativamente reducida, pues no contaba sino 25 personas y quedaban sólo cuatro lugares a sortear entre varios centenares de miembros del GIEC e investigadores. Por desdicha no me tocó en suerte. Será para la próxima vez…
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